Cirugía del frenillo lingual: cuándo operar y qué técnica elegir

Frenotomía, frenectomía, frenuloplastia, tijera, bisturí o láser no son decisiones intercambiables. La primera pregunta nunca debe ser qué instrumento utilizar, sino si existe una indicación quirúrgica real.

En torno al frenillo lingual se habla con frecuencia de técnicas «completas», liberaciones «profundas», láseres más precisos, ejercicios obligatorios o reintervenciones por una supuesta liberación insuficiente.

Para unos padres puede parecer que el resultado depende principalmente del aparato elegido.

Sin embargo, una técnica sofisticada no corrige una indicación equivocada.

Antes de elegir cómo operar hay que demostrar:

  • Qué función está alterada.
  • Por qué el frenillo es responsable.
  • Qué otras causas se han descartado.
  • Qué alternativas existen.
  • Qué beneficio concreto puede esperar el paciente.
  • Qué riesgos y limitaciones tiene la intervención.

El láser, la tijera o el bisturí son herramientas.

Ninguna herramienta convierte por sí sola un diagnóstico dudoso en una buena indicación quirúrgica.

¿Cuándo puede estar indicada una intervención?

En un lactante, la indicación mejor respaldada es una anquiloglosia verdaderamente restrictiva asociada a una dificultad funcional de alimentación que persiste a pesar de una evaluación y un apoyo adecuados a la lactancia. [1]

No basta con la forma del frenillo.

Deben valorarse conjuntamente:

  1. Una restricción objetiva para elevar, protruir o lateralizar la lengua.
  2. Una alteración funcional concreta y reproducible.
  3. Una relación mecánica razonable entre la restricción y el problema.
  4. Una repercusión clínica suficiente.
  5. La exclusión de otras causas más frecuentes.
  6. La persistencia pese al manejo conservador cuando corresponda.
  7. Una expectativa realista de beneficio.

En niños mayores, la decisión debe ser aún más individualizada.

Algunas limitaciones mecánicas importantes pueden dificultar:

  • La limpieza oral.
  • La movilización lateral del alimento.
  • Lamerse los labios.
  • Tomar un helado.
  • Determinados movimientos voluntarios de la lengua.
  • Algún gesto articulatorio concreto.

En problemas de articulación debe existir una evaluación logopédica específica y una relación plausible con la movilidad lingual. La evidencia general continúa siendo limitada y contradictoria. [2]

¿Cuándo no debería indicarse?

No existe respaldo suficiente para operar únicamente por:

  • La presencia de un frenillo visible con función normal.
  • Una clasificación anatómica aislada.
  • Una lengua aparentemente baja.
  • El uso del término poco definido «frenillo posterior» como única justificación.
  • Reflujo, gases, cólicos o ampollas de succión sin una alteración funcional demostrada.
  • Respiración oral sin estudiar la vía nasal.
  • Ronquido o apnea sin una evaluación completa de la vía aérea y del sueño.
  • Bruxismo.
  • Hipotonía.
  • Cervicalgia.
  • Alteraciones posturales.
  • Problemas conductuales.
  • Prevención de futuros problemas de habla.
  • Prevención de una posible apnea.
  • Prevención de maloclusiones u ortodoncia.
  • La suma de muchos síntomas inespecíficos.

La American Academy of Pediatrics afirma que la frenotomía para prevenir futuros problemas de articulación o apnea obstructiva del sueño no está basada en la evidencia. [1]

Frenotomía, frenectomía y frenuloplastia: no son exactamente lo mismo

La terminología no siempre se utiliza de forma uniforme en los estudios o en la práctica clínica.

Aun así, pueden diferenciarse tres procedimientos generales.

Frenotomía o frenulotomía

Consiste en seccionar el frenillo para liberar la restricción.

Suele ser el procedimiento más simple y es el término que muchas guías utilizan de forma amplia para referirse a la liberación del frenillo en lactantes.

La extensión de la sección debe decidirse según la anatomía y el objetivo funcional.

Frenectomía o frenulectomía

Implica resecar una porción mayor del tejido frenular.

Puede requerir:

  • Una disección más amplia.
  • Mayor control de la hemostasia.
  • Analgesia más intensa.
  • Sutura, según el caso.
  • Un seguimiento diferente.

Frenuloplastia

Además de liberar el tejido, reorganiza y reconstruye la zona mediante una plastia.

Puede realizarse, por ejemplo, mediante:

  • Z-plastia.
  • Plastias con colgajos.
  • Técnicas de elongación y cierre.

Puede plantearse cuando se busca una liberación y reparación más controlada o extensa, especialmente en niños mayores o restricciones complejas.

No debe deducirse que el procedimiento más extenso sea necesariamente mejor.

Una cirugía mayor también implica:

  • Una herida más amplia.
  • Más necesidad de analgesia.
  • Posibles suturas.
  • Mayor inflamación.
  • Un seguimiento más complejo.

¿Con qué instrumentos puede realizarse?

Tijera

Permite una sección mecánica directa del tejido.

Es una técnica convencional, rápida y ampliamente utilizada. Requiere:

  • Control visual.
  • Conocimiento anatómico.
  • Buena inmovilización.
  • Capacidad para controlar el sangrado.

Bisturí

También realiza un corte mecánico directo.

Puede utilizarse en intervenciones más amplias o cuando se requiere una disección precisa y controlada.

Electrocirugía

Utiliza energía eléctrica para cortar o coagular.

Puede disminuir el sangrado, pero introduce una lesión térmica cuyo alcance debe controlarse cuidadosamente.

Láser

Existen distintos tipos de láser y diferentes parámetros de:

  • Potencia.
  • Energía.
  • Tiempo de exposición.
  • Frecuencia.
  • Longitud de onda.
  • Forma de aplicación.

Puede ofrecer hemostasia y precisión, pero también produce una lesión térmica.

Hablar de «láser» como si fuera una única técnica oculta diferencias importantes entre equipos, parámetros y experiencia del operador.

¿Es mejor el láser?

No existe evidencia suficiente para afirmar que el láser sea, de manera general, superior a la tijera o al bisturí.

Una revisión sistemática publicada en 2020 comparó técnicas convencionales, láser y plastias. La heterogeneidad de los estudios impidió establecer una ventaja clara de una técnica sobre otra. Además, los ensayos aleatorizados disponibles eran de baja calidad. [3]

Un ensayo aleatorizado publicado en 2025 comparó láser de diodo y bisturí en 80 lactantes con anquiloglosia grave.

Ambas técnicas mejoraron la función y la alimentación, sin diferencias entre los grupos en la mayoría de los resultados.

Al séptimo día, el grupo tratado con bisturí obtuvo mejores puntuaciones de lactancia. Además, una mayor energía láser se relacionó con peor calidad de cicatrización a los catorce días. [4]

Este estudio no demuestra que el bisturí sea siempre superior.

Sí refuerza una idea fundamental:

El láser no garantiza automáticamente mejores resultados y sus parámetros importan.

¿Qué técnica es la mejor?

No existe una respuesta universal.

La técnica debe adaptarse a:

  • La edad del paciente.
  • La anatomía.
  • La extensión de la restricción.
  • La función alterada.
  • La cooperación del niño.
  • La necesidad o no de sutura.
  • El riesgo hemorrágico.
  • La experiencia real del cirujano.
  • El entorno en el que puede realizarse con seguridad.
  • La capacidad para realizar un seguimiento adecuado.

La comparación correcta no es «láser frente a tijera» en abstracto.

La pregunta correcta es:

¿Qué procedimiento necesita este paciente, quién lo realizará, con qué experiencia y cómo se controlarán el dolor, el sangrado, la cicatrización y las posibles complicaciones?

Edad, anestesia y lugar de realización

Una frenotomía simple en un lactante pequeño no es equivalente a una frenuloplastia en un niño mayor.

La elección entre:

  • Consulta.
  • Gabinete quirúrgico.
  • Quirófano.
  • Anestesia local.
  • Sedación.
  • Anestesia general.

depende de:

  • La edad.
  • La cooperación.
  • La extensión prevista.
  • La necesidad de sutura.
  • El riesgo de sangrado.
  • La seguridad.

Los anestésicos tópicos no han demostrado controlar adecuadamente por sí solos el dolor de la frenotomía en lactantes en un ensayo aleatorizado. [5]

Por ello, el plan analgésico y anestésico debe individualizarse y no presentarse como un protocolo idéntico para todos.

En niños mayores, una liberación extensa realizada con movimientos imprevisibles o una inmovilización insuficiente puede aumentar el riesgo.

El entorno debe permitir:

  • Control anatómico.
  • Inmovilización segura.
  • Hemostasia.
  • Sutura cuando sea necesaria.
  • Atención de posibles complicaciones.

Riesgos y posibles complicaciones

La cirugía del frenillo suele ser bien tolerada cuando está correctamente indicada y realizada, pero no es un acto carente de riesgo.

Entre las posibles complicaciones se encuentran:

  • Dolor.
  • Sangrado.
  • Infección.
  • Lesión de estructuras vecinas.
  • Cicatriz.
  • Reanclaje.
  • Rechazo oral.
  • Aversión a la alimentación.
  • Persistencia del problema funcional.
  • Necesidad de una nueva intervención.
  • Retraso en el diagnóstico de la verdadera causa de los síntomas.

Una encuesta entre profesionales sanitarios documentó complicaciones y diagnósticos omitidos tras frenotomías infantiles.

Entre los problemas no reconocidos inicialmente destacaron:

  • Disfunciones neuromusculares.
  • Apoyo insuficiente a la lactancia.
  • Otras causas de dificultad alimentaria.

Al tratarse de una encuesta de casos atendidos, no permite calcular la incidencia real de estas complicaciones, pero demuestra que los errores diagnósticos y los efectos adversos existen. [6]

¿Son obligatorios los masajes y estiramientos?

Este es uno de los puntos más controvertidos.

No existe un protocolo universalmente aceptado.

Un estudio retrospectivo de 599 lactantes no encontró diferencias significativas en recurrencia o lactancia entre quienes recibieron masaje posoperatorio y quienes no lo recibieron. [7]

Posteriormente, un estudio prospectivo publicado en 2025 observó menos recurrencias y revisiones entre las familias que cumplieron un protocolo de estiramiento que entre las no adherentes o las que no recibieron estiramientos. [8]

Estos resultados no son necesariamente incompatibles, porque:

  • Los diseños de los estudios son distintos.
  • Las técnicas quirúrgicas pueden no ser iguales.
  • La adherencia a los ejercicios varía.
  • La definición de reanclaje no siempre es uniforme.
  • Los grupos de pacientes pueden ser diferentes.

Por tanto, no puede defenderse que todos los niños deban recibir el mismo protocolo ni que abrir repetidamente la herida sea imprescindible en cualquier caso.

La recomendación debe individualizarse según:

  • La técnica utilizada.
  • La extensión de la intervención.
  • La edad.
  • El riesgo de reanclaje.
  • La tolerancia del niño.
  • El objetivo funcional.
  • La experiencia del equipo.

La familia debe conocer que la evidencia continúa evolucionando.

¿Qué papel tiene la logopedia antes y después?

La cirugía libera una restricción anatómica.

No enseña automáticamente una función.

Un patrón de habla, masticación o deglución consolidado puede requerir rehabilitación antes o después de la intervención.

La logopedia puede ser útil para:

  • Documentar la limitación funcional preoperatoria.
  • Comprobar si el problema mejora con tratamiento conservador.
  • Definir objetivos funcionales realistas.
  • Trabajar patrones de movilidad.
  • Reeducar funciones que no se adquieren automáticamente tras la cirugía.
  • Evaluar de manera objetiva el resultado.

Sin embargo, tampoco debe imponerse una terapia miofuncional universal sin una indicación individual.

Una revisión sistemática encontró resultados potencialmente favorables, pero destacó la escasez y heterogeneidad de los estudios. [9]

¿Quién debe indicar y realizar la cirugía?

Una posible restricción puede ser detectada por distintos profesionales.

La indicación quirúrgica debe establecerla un facultativo con competencia diagnóstica y quirúrgica en el territorio:

  • Otorrinolaringólogo.
  • Odontólogo o estomatólogo.
  • Cirujano oral y maxilofacial.

Según el caso y el ámbito de actuación de cada profesional.

Quien indique la operación debe poder:

  1. Confirmar el diagnóstico.
  2. Explicar por qué el frenillo es responsable.
  3. Descartar otras enfermedades.
  4. Seleccionar la intervención apropiada.
  5. Elegir el método de ejecución.
  6. Informar sobre beneficios y limitaciones.
  7. Explicar los riesgos.
  8. Realizar el seguimiento.
  9. Atender las posibles complicaciones.

Preguntas que conviene hacer antes de aceptar una operación

  • ¿Qué función está alterada exactamente?
  • ¿Qué hallazgo demuestra que el frenillo es responsable?
  • ¿Qué otras causas se han descartado?
  • ¿Qué procedimiento se propone?
  • ¿Es una frenotomía, una frenectomía o una frenuloplastia?
  • ¿Por qué se ha elegido esa extensión?
  • ¿Por qué se utilizará ese instrumento?
  • ¿Qué beneficio concreto se espera?
  • ¿Qué síntomas podrían no mejorar?
  • ¿Qué analgesia o anestesia se utilizará?
  • ¿Dónde se realizará la intervención?
  • ¿Qué riesgos existen?
  • ¿Qué signos de alarma deben vigilarse?
  • ¿Quién realizará el seguimiento?
  • ¿Será necesario tratamiento funcional posterior?
  • ¿Qué ocurrirá si no se opera?

Conclusión

La mejor cirugía no es la más profunda, la más novedosa ni la realizada con el dispositivo más costoso.

Es la que:

  • Se indica a un paciente correctamente seleccionado.
  • Persigue un objetivo funcional concreto.
  • Utiliza una técnica proporcionada.
  • Se realiza en un entorno seguro.
  • Se acompaña de seguimiento.

Antes de preguntar «¿láser o tijera?», hay que responder «¿por qué operar y qué pretendemos mejorar?».

Bibliografía

  1. Thomas J, Bunik M, Holmes A, et al. Identification and Management of Ankyloglossia and Its Effect on Breastfeeding in Infants: Clinical Report. Pediatrics. 2024. DOI: 10.1542/peds.2024-067605.
  2. Messner AH, Walsh J, Rosenfeld RM, et al. Clinical Consensus Statement: Ankyloglossia in Children.Otolaryngology–Head and Neck Surgery. 2020;162(5):597-611. DOI: 10.1177/0194599820915457.
  3. Khan U, MacPherson J, Bezuhly M, Hong P. Comparison of Frenotomy Techniques for the Treatment of Ankyloglossia in Children: A Systematic Review. Otolaryngology–Head and Neck Surgery. 2020;163(3):428-443. DOI: 10.1177/0194599820917619.
  4. Carneiro MLT, et al. Diode Laser Versus Scalpel in the Surgical Treatment of Infant Ankyloglossia: A Randomized, Parallel, Double-Blind, Controlled Clinical Trial. BMC Pediatrics. 2025;26:22. DOI: 10.1186/s12887-025-06307-y.
  5. Shavit I, et al. A Randomized Trial to Evaluate the Effect of Two Topical Anesthetics on Pain Response During Frenotomy in Young Infants. Pain Medicine. 2017. DOI: 10.1093/pm/pnw097.
  6. O’Connor ME, Gilliland AM, LeFort Y. Complications and Misdiagnoses Associated With Infant Frenotomy: Results of a Healthcare Professional Survey. International Breastfeeding Journal. 2022;17:39. DOI: 10.1186/s13006-022-00481-w.
  7. Bhandarkar KP, Dar T, Karia L, Upadhyaya M. Post Frenotomy Massage for Ankyloglossia in Infants—Does It Improve Breastfeeding and Reduce Recurrence? Maternal and Child Health Journal. 2022;26(8):1727-1731. DOI: 10.1007/s10995-022-03454-x.
  8. Miller JE, Chung HR, Marshall CR, Wilhalme HM, West AN. Outcomes of Stretching Exercises After Lingual Frenotomy in Infants: A Prospective, Interventional Study. International Journal of Pediatric Otorhinolaryngology. 2025;191:112280. DOI: 10.1016/j.ijporl.2025.112280.
  9. González Garrido MDP, et al. Effectiveness of Myofunctional Therapy in Ankyloglossia: A Systematic Review.International Journal of Environmental Research and Public Health. 2022;19:12347. DOI: 10.3390/ijerph191912347.

La elección de una técnica y del plan posoperatorio requiere una valoración individual por el facultativo responsable. Este artículo no sustituye una indicación clínica.

Frenillo lingual en niños: ¿quién debe valorarlo?

Cuando unos padres consultan por un posible frenillo lingual, es frecuente que reciban opiniones diferentes.

Un profesional puede detectar dificultades durante la lactancia. Otro puede observar que el niño mueve poco la lengua. El logopeda puede apreciar problemas al hablar o al tragar. El dentista puede encontrar alteraciones en la mordida. Y el otorrinolaringólogo puede estudiar si existen otros problemas en la boca, la nariz, la garganta o la audición.

Esto no significa necesariamente que alguien se esté equivocando.

El frenillo lingual puede influir en distintas funciones, pero no todos los problemas de lactancia, habla, respiración o alimentación se deben al frenillo.

Por eso, lo más importante no es únicamente comprobar si el frenillo parece corto, sino responder a una pregunta mucho más útil:

¿El frenillo está limitando realmente alguna función del niño?


¿Por qué pueden intervenir varios profesionales?

La lengua participa en muchas actividades:

  • Mamar.
  • Comer.
  • Masticar.
  • Tragar.
  • Hablar.
  • Mantener una postura adecuada dentro de la boca.

Por eso, dependiendo de la edad y del problema principal, pueden intervenir pediatras, matronas, especialistas en lactancia, logopedas, odontólogos, ortodoncistas, neurólogos u otorrinolaringólogos.

Cada profesional observa una parte distinta del problema.

Lo importante es que compartan la información y que ninguno atribuya automáticamente todos los síntomas al frenillo.


En los bebés: primero hay que observar bien la lactancia

Cuando un bebé mama con dificultad, la madre tiene dolor o el niño no gana peso correctamente, es razonable valorar el frenillo.

Pero antes de plantear una operación hay que observar una toma completa.

La matrona, enfermera o especialista en lactancia puede comprobar:

  • Si el bebé se coloca correctamente.
  • Si el agarre al pecho es adecuado.
  • Si realiza una succión eficaz.
  • Si la madre tiene dolor, grietas o heridas.
  • Si el bebé se cansa durante la toma.
  • Si vacía correctamente el pecho.
  • Si el problema mejora corrigiendo la postura o el agarre.

En muchos casos, las dificultades de lactancia pueden mejorar con apoyo y correcciones técnicas.

Tener frenillo no significa automáticamente necesitar una frenotomía.

El pediatra también debe valorar el crecimiento del bebé, su desarrollo y la existencia de otros problemas que puedan dificultar la alimentación.


En los niños mayores: hablar mal no siempre se debe al frenillo

Algunas familias consultan porque el niño no pronuncia bien determinados sonidos, especialmente la erre.

El logopeda puede estudiar:

  • Cómo mueve la lengua.
  • Qué sonidos pronuncia incorrectamente.
  • Si existe una dificultad concreta de articulación.
  • Si hay problemas de masticación o deglución.
  • Si el niño mejora con tratamiento logopédico.

Sin embargo, una dificultad para pronunciar la erre, una dislalia o un retraso del lenguaje no demuestran por sí solos que el frenillo sea la causa.

Los problemas del habla también pueden relacionarse con:

  • Una hipoacusia.
  • Un retraso del lenguaje.
  • Un trastorno fonológico.
  • Problemas neurológicos o del desarrollo.
  • Falta de maduración.
  • Otras alteraciones de la boca o del paladar.

Por eso, antes de operar, debe comprobarse que existe una limitación real de la lengua y que esa limitación explica el problema concreto del niño.


¿El frenillo puede causar respiración oral o ronquidos?

La respiración oral y el ronquido no deben atribuirse automáticamente al frenillo.

Un niño puede respirar por la boca por muchas causas más frecuentes, como:

  • Rinitis.
  • Congestión nasal.
  • Cornetes aumentados de tamaño.
  • Adenoides grandes.
  • Amígdalas grandes.
  • Alteraciones del paladar.
  • Problemas de respiración durante el sueño.

El otorrinolaringólogo puede estudiar la nariz, la garganta, las amígdalas, las adenoides y la vía respiratoria.

Si el niño ronca, duerme mal o presenta pausas respiratorias, necesita una valoración específica del sueño y de la respiración. Cortar el frenillo no debe presentarse como una solución automática para estos problemas.


¿Y si tiene el paladar estrecho o mala mordida?

La forma de los dientes, la mordida, las arcadas y el crecimiento de los maxilares deben ser valorados por un odontólogo u ortodoncista.

Un paladar estrecho, una mordida cruzada o un apiñamiento dental pueden coincidir con un frenillo lingual, pero eso no demuestra que el frenillo sea la causa.

Tampoco puede asegurarse que cortar el frenillo vaya a evitar una futura ortodoncia.


El frenillo tampoco explica todos los problemas de alimentación

Un niño que come mal, se atraganta, rechaza determinadas texturas o tarda mucho en comer puede necesitar una valoración más amplia.

Las dificultades alimentarias también pueden deberse a:

  • Problemas de deglución.
  • Hipotonía o debilidad muscular.
  • Reflujo.
  • Alteraciones neurológicas.
  • Problemas sensoriales.
  • Dificultades conductuales.
  • Alteraciones anatómicas de la boca o la garganta.

Por eso, el diagnóstico no debe reducirse a observar una pequeña membrana debajo de la lengua.


El otorrinolaringólogo no solo comprueba si el frenillo puede cortarse.

Debe valorar al niño de forma global y responder a varias preguntas:

  • ¿La lengua se mueve realmente menos de lo normal?
  • ¿Qué movimiento está limitado?
  • ¿Esa limitación está causando un problema concreto?
  • ¿Puede existir otra causa más probable?
  • ¿Hay obstrucción nasal?
  • ¿Existen adenoides o amígdalas grandes?
  • ¿El paladar y la garganta son normales?
  • ¿Puede haber un problema de audición?
  • ¿Hay dificultad para tragar?
  • ¿La cirugía aportaría un beneficio real?

El objetivo no es operar un frenillo. El objetivo es mejorar una función concreta del niño.


¿Quién decide si hay que operar?

Distintos profesionales pueden detectar una posible limitación de la lengua y recomendar una valoración.

Pero detectar un frenillo no es lo mismo que decidir una operación.

La indicación quirúrgica debe establecerla un facultativo con formación para:

  • Confirmar el diagnóstico.
  • Descartar otras causas.
  • Explicar las alternativas.
  • Valorar los beneficios esperados.
  • Informar de los riesgos.
  • Elegir la técnica adecuada.
  • Realizar el seguimiento.
  • Tratar las posibles complicaciones.

Según el caso, este profesional puede ser un otorrinolaringólogo, un odontólogo, un estomatólogo o un cirujano maxilofacial.

La familia puede acudir a consulta con una recomendación de valoración, pero la operación no debería llegar al cirujano como una decisión ya tomada.


¿Cuándo puede plantearse una cirugía?

La cirugía puede considerarse cuando se cumplen tres condiciones:

  1. Existe una limitación objetiva del movimiento de la lengua.
  2. Esa limitación provoca un problema funcional concreto.
  3. Se espera que la intervención aporte un beneficio real.

Dependiendo del problema, antes de operar puede ser necesario intentar:

  • Apoyo a la lactancia.
  • Corrección del agarre y la postura.
  • Logopedia.
  • Tratamiento de la obstrucción nasal.
  • Rehabilitación.
  • Tratamiento odontológico u ortodóncico.

En algunos casos, la cirugía puede ser útil. En otros, no será necesaria o no solucionará todos los síntomas.


Preguntas que los padres deberían hacer

Antes de aceptar una intervención, es razonable preguntar:

  • ¿Qué problema concreto tiene mi hijo?
  • ¿Cómo sabemos que lo causa el frenillo?
  • ¿Qué otras causas se han descartado?
  • ¿Se puede intentar primero un tratamiento no quirúrgico?
  • ¿Qué mejoría esperamos conseguir?
  • ¿Qué síntomas podrían no mejorar?
  • ¿Qué riesgos tiene la intervención?
  • ¿Quién realizará el seguimiento?
  • ¿Necesitará lactancia, logopedia o rehabilitación después?

Lo más importante

El frenillo lingual no debe valorarse únicamente por su aspecto.

Puede parecer corto y no provocar ningún problema. También puede limitar la lengua y afectar realmente a la lactancia, la alimentación o el habla.

La decisión debe basarse en la función del niño, no en fotografías, vídeos, testimonios ni listas generales de síntomas.

No se trata de preguntar únicamente si el niño tiene frenillo, sino de saber si ese frenillo le está causando un problema real.

La mejor atención se consigue cuando cada profesional aporta su valoración y la familia recibe una explicación clara, prudente y adaptada a su hijo.

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Bibliografía esencial

  1. American Academy of Pediatrics. Identification and Management of Ankyloglossia and Its Effect on Breastfeeding in Infants. Pediatrics. 2024.
  2. Messner AH, et al. Clinical Consensus Statement: Ankyloglossia in Children. Otolaryngology–Head and Neck Surgery. 2020.
  3. Wang J, et al. The Effect of Ankyloglossia and Tongue-Tie Division on Speech Articulation: A Systematic Review.2022.
  4. Póvoa-Santos L, et al. Ankyloglossia and Malocclusion: A Systematic Review and Meta-Analysis. 2024.

Este artículo ofrece información general y no sustituye una valoración médica individual.

Frenillo lingual en niños: ¿qué síntomas provoca realmente? Te ayudamos con nuestra App.

Más de 100 síntomas atribuidos. Muchas opiniones. Una pregunta esencial: ¿qué está verdaderamente demostrado?

En los últimos años, el frenillo lingual ha pasado de ser una alteración anatómica capaz de limitar determinados movimientos de la lengua a convertirse, para algunas familias, en una explicación casi universal.

Se le atribuyen dificultades de lactancia, reflujo, gases, problemas del habla, respiración oral, ronquido, apnea, bruxismo, paladar estrecho, apiñamiento dental, rechazo de alimentos, alteraciones posturales, cefaleas, problemas de conducta e incluso dificultades generales del desarrollo.

El resultado es comprensible: unos padres preocupados pueden recibir varias opiniones distintas y terminar pensando que una única estructura situada debajo de la lengua explica casi todo lo que le ocurre a su hijo.

Sin embargo, que un síntoma coincida con la presencia de un frenillo no demuestra que el frenillo lo haya causado. Tampoco una mejoría posterior a una intervención demuestra, por sí sola, cuál era el mecanismo del problema.

¿Por qué existe tanta confusión?

La información disponible ha crecido mucho, pero no siempre lo ha hecho su calidad.

Una revisión sistemática publicada en 2025 identificó 462 trabajos pediátricos recientes sobre anquiloglosia. Solamente 13 eran ensayos clínicos aleatorizados y muchos carecían de resultados funcionales objetivos. Además, ninguna de las clasificaciones diagnósticas revisadas se centraba principalmente en la función de la lengua. [2]

La desinformación en redes sociales también es frecuente. Un estudio publicado en JAMA Otolaryngology–Head & Neck Surgery analizó 71 publicaciones sobre frenillo lingual, labial y bucal. Solo 8, el 11,3 %, no contenían información errónea. La mayoría de las cuentas pertenecían a personas que se identificaban como profesionales sanitarios, aunque no médicos. [3]

La pregunta correcta no es «¿se ve un frenillo?».

La pregunta es: «¿Existe una restricción objetiva de la lengua y está provocando una alteración funcional concreta?»

¿Qué es realmente una anquiloglosia sintomática?

La American Academy of Pediatrics define la anquiloglosia sintomática del lactante como la combinación de:

  • Un frenillo verdaderamente restrictivo.
  • Una dificultad funcional de alimentación.
  • La persistencia del problema a pesar de una intervención adecuada sobre la lactancia.

Los lactantes con un frenillo visible, pero con una alimentación normal, no necesitan tratamiento. [1]

La misma guía recuerda que la mayoría de las dificultades de lactancia no se deben a una anquiloglosia sintomática, que menos de la mitad de los lactantes con hallazgos anatómicos compatibles presentan problemas de lactancia y que no está justificado operar para prevenir hipotéticos problemas futuros de habla o apnea obstructiva del sueño. [1]

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Cómo interpretar los colores

Verde: el frenillo podría contribuir

Existe una relación mecánica plausible, pero solamente si se demuestra una restricción objetiva de movilidad y una alteración funcional relacionada.

Un resultado verde no diagnostica anquiloglosia ni indica automáticamente una cirugía.

Ámbar: no se ha demostrado que sea responsable

Puede existir una hipótesis, una asociación observacional o resultados contradictorios.

No es correcto convertir esa asociación en una relación causal ni asegurar que una frenotomía resolverá el síntoma.

Rojo: no debe atribuirse al frenillo

La relación causal no está respaldada, el mecanismo no resulta compatible o existen enfermedades mucho más probables que deben investigarse. Significa que la cadena causal que no ha sido demostrada.

¿Cuándo debe valorarse con prioridad?

Algunos síntomas no deben resolverse mediante una aplicación ni quedar explicados por un supuesto frenillo.

Requieren una valoración clínica prioritaria:

  • Escasa ganancia de peso.
  • Signos de deshidratación.
  • Rechazo persistente de la alimentación.
  • Tos o atragantamientos durante las tomas.
  • Cambio de color o dificultad respiratoria.
  • Pausas respiratorias durante el sueño.
  • Disfagia o sospecha de aspiración.
  • Hipotonía o debilidad.
  • Alteraciones del neurodesarrollo.
  • Fisura palatina.
  • Micrognatia u otras anomalías craneofaciales.

La conclusión más importante

La anquiloglosia debe diagnosticarse por:

  1. Una restricción objetiva de la movilidad lingual.
  2. Una alteración funcional concreta y reproducible.
  3. Una relación razonable entre ambas.
  4. La exclusión de causas más frecuentes.
  5. Cuando corresponda, la persistencia del problema pese a un tratamiento conservador adecuado.

No debe diagnosticarse por la simple presencia de un frenillo, una lengua aparentemente baja o una lista extensa de síntomas inespecíficos.

El frenillo lingual existe y puede provocar problemas reales en pacientes seleccionados. Negarlo sería tan incorrecto como atribuirle casi todo lo que le ocurre a un niño.

Metodología y bibliografía

Se han priorizado guías clínicas, documentos de consenso, revisiones sistemáticas, metaanálisis y estudios publicados durante los últimos cinco años, sin excluir trabajos previos de referencia.

Última revisión científica: 1 de agosto de 2026.

  1. Thomas J, Bunik M, Holmes A, et al. Identification and Management of Ankyloglossia and Its Effect on Breastfeeding in Infants: Clinical Report. Pediatrics. 2024;154(2):e2024067605. DOI: 10.1542/peds.2024-067605.
  2. Thornton AR, Montgomery EA, Graham ME, Riley CA, Lawlor CM. Systematic Review of Tongue Tie Publications: Exponential Rise in Publications Without Exponential Increase in Evidence. Otolaryngology–Head and Neck Surgery. 2025;173(2):324-331. DOI: 10.1002/ohn.1264.
  3. Booth L, Aldaihani A, Davidson J, et al. Misinformation and Readability of Social Media Content on Pediatric Ankyloglossia and Other Oral Ties. JAMA Otolaryngology–Head & Neck Surgery. 2025;151(2):143-150. DOI: 10.1001/jamaoto.2024.4211.
  4. Wang J, Yang X, Hao S, Wang Y. The Effect of Ankyloglossia and Tongue-Tie Division on Speech Articulation: A Systematic Review. International Journal of Paediatric Dentistry. 2022;32(2):144-156. DOI: 10.1111/ipd.12802.
  5. Venugopal N, et al. Is Ankyloglossia Correlated With Pediatric Sleep Disordered Breathing? A Systematic Review.Laryngoscope. 2026;136(3):1088-1098. DOI: 10.1002/lary.70134.
  6. Póvoa-Santos L, et al. Ankyloglossia and Malocclusion: A Systematic Review and Meta-Analysis. Journal of the American Dental Association. 2024;155(1):59-73.e9. DOI: 10.1016/j.adaj.2023.09.014.
  7. Patel A, et al. The Impact of Frenotomy on Gastroesophageal Reflux in Pediatric Ankyloglossia: A Systematic Review. Annals of Otology, Rhinology & Laryngology. 2025. DOI: 10.1177/00034894241297584.

Este contenido es divulgativo. No diagnostica, no prescribe tratamientos y no sustituye una valoración clínica individual.

Vertigo: what it is, how we diagnose it, and how we treat it

Comprehensive vestibular assessment and 3D virtual reality rehabilitation – Clínica SENT, Granada (Spain)

If you are reading this page, you may be experiencing vertigo, dizziness, or a persistent sense of imbalance. These symptoms can be unsettling, especially when they appear suddenly or interfere with daily activities such as walking, working, or even turning in bed. Our aim is to provide a clear, medically grounded explanation of what vertigo is, why it happens, how it is properly diagnosed, and what effective treatment really looks like.

If your symptoms are sudden, intense, or associated with neurological warning signs such as double vision, difficulty speaking, weakness, numbness, or a severe headache, urgent medical assessment is essential.


What is vertigo?

Vertigo is a false sensation of movement. Patients often describe it as spinning, tilting, swaying, or being pulled to one side. Unlike simple lightheadedness or fainting, vertigo specifically reflects dysfunction of the vestibular system—the inner ear balance organs and their connections to the brainstem and cerebellum.

It is important to understand that vertigo is not a disease in itself. It is a symptom that can arise from several different conditions. In some cases, it lasts only seconds; in others, it may persist for days or recur in episodes over months or years. The clinical context and associated symptoms are crucial to identifying the underlying cause.


Which conditions can cause vertigo?

One of the most common causes is Benign Paroxysmal Positional Vertigo (BPPV). This condition produces brief but intense spinning sensations triggered by specific head movements, such as lying down, turning in bed, or looking upward. It occurs when tiny calcium crystals (otoconia) become displaced within the semicircular canals. Although the sensation can be dramatic, BPPV is benign and highly treatable with repositioning maneuvers performed in the clinic.

Another frequent cause is vestibular neuritis, an acute inflammation of the vestibular nerve. This condition typically causes sudden, severe vertigo lasting several days, often accompanied by nausea and difficulty standing or walking. Although the acute phase improves spontaneously, many patients experience residual imbalance that benefits significantly from vestibular rehabilitation.

Ménière’s disease presents differently. It is characterized by recurrent episodes of vertigo associated with fluctuating hearing loss, tinnitus, and a sensation of fullness in the ear. The mechanism involves abnormal inner ear fluid dynamics (endolymphatic hydrops). Management requires both medical control of attacks and long-term follow-up.

In some individuals, both vestibular systems are affected, a condition known as bilateral vestibulopathy. These patients do not usually experience spinning episodes, but instead describe chronic unsteadiness and blurred vision during movement (oscillopsia), particularly in darkness or on uneven ground.

Finally, vertigo may rarely originate from the central nervous system, such as the cerebellum or brainstem. Differentiating peripheral (inner ear) from central causes is one of the most important responsibilities of the specialist, as vascular causes may require urgent intervention.


How is vertigo properly diagnosed?

Accurate diagnosis is the cornerstone of effective treatment. Imaging alone is not sufficient. In fact, most vestibular diagnoses are clinical and depend on a structured, expert evaluation.

Clinical history

The diagnostic process begins with a detailed history. The timing of symptoms (seconds, hours, or days), the triggers (positional changes or spontaneous onset), and associated features such as hearing changes or headache often guide the diagnosis even before testing begins. Understanding whether symptoms are episodic, acute and prolonged, or chronic and fluctuating allows us to classify the vestibular syndrome accurately.

Basic clinical vestibular examination

A structured bedside examination remains fundamental. Careful observation of eye movements can reveal spontaneous or gaze-evoked nystagmus. Positional maneuvers such as the Dix–Hallpike test help diagnose BPPV. The bedside Head Impulse Test evaluates vestibular function in a simple but powerful way, detecting deficits of the vestibulo-ocular reflex.

Balance testing, including Romberg and dynamic stance assessment, provides information about how the body integrates sensory input. Cerebellar coordination tests help exclude central causes. When performed systematically, this examination frequently allows clear differentiation between peripheral and central vertigo.

Video Head Impulse Test (vHIT)

The video Head Impulse Test is an objective extension of the bedside head impulse examination. Using high-speed cameras and specialized software, it measures the vestibulo-ocular reflex in all six semicircular canals. This allows us to quantify vestibular function, detect unilateral or bilateral deficits, and identify subtle corrective eye movements (covert and overt saccades) that are invisible to the naked eye.

vHIT is particularly valuable in acute vestibular syndromes and in chronic imbalance, as it documents functional recovery or persistent hypofunction over time.

Posturography with virtual reality integration

Posturography evaluates how the brain integrates visual, vestibular, and proprioceptive information to maintain posture. By modifying sensory input in a controlled way, we can identify whether a patient is overly dependent on vision, insufficiently using vestibular input, or demonstrating maladaptive balance strategies.

This objective analysis is especially helpful in chronic dizziness, bilateral vestibular loss, visual motion sensitivity, and persistent postural-perceptual dizziness (PPPD). Beyond diagnosis, it guides individualized rehabilitation planning.


Treatment of vertigo

Treatment depends entirely on the cause and the stage of the condition.

When a specific cause is identified and treatable, it is addressed directly. BPPV is resolved with repositioning maneuvers. Ménière’s disease follows a structured medical protocol. Acute vestibular inflammation is managed appropriately and monitored carefully. If a vascular cause is suspected, urgent referral is mandatory.

However, in many cases—particularly after acute events—the main challenge is not ongoing damage, but incomplete central compensation. The brain must reorganize and recalibrate sensory input to restore stable balance. This neuroplastic process can be slow or incomplete without targeted stimulation.


3D Virtual Reality Vestibular Rehabilitation

Vestibular rehabilitation is the most effective treatment for persistent imbalance. At Clínica SENT in Granada, we use structured 3D virtual reality–based rehabilitation to enhance recovery.

This approach is not a set of generic exercises. It is a progressive, individualized neuro-retraining program based on objective findings from clinical examination, vHIT, and posturography. Virtual reality environments allow controlled visual motion exposure, adaptation training, sensory reweighting, and postural control exercises that stimulate central compensation more efficiently than traditional methods alone.

The goal is not merely symptom reduction, but restoration of confidence, stability, and functional independence.


Why specialized evaluation matters

Vertigo can be benign and easily treatable, chronically disruptive but manageable, or rarely a sign of serious neurological disease. The difference lies in accurate diagnosis and structured follow-up.

A careful clinical examination, supported by objective vestibular testing and evidence-based rehabilitation, provides clarity, safety, and an effective path forward.

Tinnitus Treatment in Granada (Ringing in the Ears)

If you are reading this page, you may be experiencing tinnitus (ringing, buzzing, hissing, or whistling sounds) and you probably have questions about what it means and what you should do next. Our goal is to help you understand tinnitus clearly and guide you toward the safest, most effective path—without self-diagnosis or “miracle” solutions.

If your tinnitus is new, sudden, or associated with hearing loss, dizziness, or neurological symptoms, do not delay assessment.


Tinnitus is a symptom, not a disease

Tinnitus is a symptom: a sound perceived without an external source. It can be unilateral or bilateral, constant or fluctuating, high- or low-pitched, and sometimes feels “inside the head.” In many cases it is not a sign of a dangerous condition, but it can severely affect quality of life.


Why tinnitus can be so distressing

Tinnitus can interfere with sleep, concentration, memory, mood, and stress levels. The more attention the brain assigns to the sound, the more intrusive it becomes—especially in quiet environments. The key is to reduce its impact and help the nervous system stop “prioritizing” the signal.


Common causes of tinnitus

Tinnitus has multiple possible causes, and a proper ENT evaluation helps identify the relevant factors:

  • Hearing-related causes (very common): age-related hearing changes, noise exposure, ear infections, Ménière-type disorders, otosclerosis, sudden hearing loss.
  • Ear canal or middle ear issues: wax plugs, Eustachian tube dysfunction, otitis, tympanic problems.
  • Somatosensory contributors: neck pain, muscle tension, temporomandibular joint (TMJ) disorders.
  • Vascular or pulsatile tinnitus: when the sound follows your heartbeat (needs specific assessment).
  • Medication effects: some drugs may worsen tinnitus in susceptible patients.
  • Stress/anxiety: can amplify perception and distress (even if not the original cause).

“But my hearing test is normal…”

This is a frequent concern. Sometimes tinnitus is linked to changes that do not show clearly on a standard audiogram (for example, very high frequencies, subtle synaptic damage, or early-stage hearing dysfunction). That is why tinnitus assessment often requires a complete audiological and clinical approach, not a single test.


How we diagnose tinnitus (evidence-based approach)

Our priority is to (1) rule out relevant conditions, (2) assess hearing and tinnitus characteristics, and (3) measure impact on quality of life.

Typical evaluation may include:

  • ENT examination and otomicroscopy
  • Audiometry (and, when appropriate, extended high-frequency audiometry)
  • Tympanometry
  • Tinnitus profiling (pitch/loudness matching when useful)
  • Validated questionnaires (e.g., THI—Tinnitus Handicap Inventory)
  • Imaging or vascular studies only when indicated (asymmetric symptoms, pulsatile tinnitus, red flags)


Treatment: what actually works

Tinnitus treatment depends on the cause and on whether symptoms are acute or persistent.

1) Treat the cause when treatable

If we identify a specific and treatable cause (earwax, middle ear disorder, sudden hearing loss pathway, etc.), we address it directly and promptly.

2) The goal in persistent tinnitus: habituation

For most persistent tinnitus, the objective is habituation: a neurophysiological process where the brain stops reacting to tinnitus as a threat. When habituation is achieved, tinnitus becomes neutral—often noticed only in silence or when attention is directed to it.

3) Evidence-based tools to promote habituation

  • Sound therapy / sound enrichment (reducing contrast between tinnitus and silence)
  • Hearing aids when hearing loss is present (often one of the most effective measures)
  • Cognitive Behavioral Therapy (CBT) focused on tinnitus distress and sleep
  • Structured counseling and personalized follow-up

Be cautious with treatments that promise quick cures. Many supplements and “miracle” protocols have not shown consistent benefit and may lead to frustration and unnecessary expense.


Our tinnitus unit in Granada (Clínica SENT)

Since 2010 we have worked with tinnitus patients through a multidisciplinary approach involving ENT specialists, audiology and psychology, following international standards and clinical evidence. If you are looking for a structured assessment and a clear plan, we can help you.

📍 Clínica SENT, Granada (Spain)

Timpanoplastia con cartílago: ¿cuándo está indicada?

La timpanoplastia es una de las cirugías más frecuentes en otología y su objetivo es reparar el tímpano dañado para recuperar la audición y evitar nuevas infecciones. Tradicionalmente se utilizan injertos de fascia, pero en determinados casos es recomendable reforzar la reparación con cartílago.

El cartílago aporta una mayor resistencia frente a retracciones de la membrana timpánica y disminuye el riesgo de recurrencia de enfermedades como el colesteatoma. Por ello, está especialmente indicado en pacientes con otitis media crónica, perforaciones repetidas, mala función de la trompa de Eustaquio o antecedentes de fracaso quirúrgico previo.

Diversos estudios clínicos han demostrado que la timpanoplastia con cartílago ofrece resultados estables a largo plazo, sin comprometer de forma significativa la ganancia auditiva. Además, el cartílago mantiene la integridad de la membrana timpánica incluso en oídos con mayor riesgo de retracción.

En Granada Otorrino explicamos a cada paciente las ventajas de esta técnica, las indicaciones más frecuentes y los resultados que se pueden esperar tras la cirugía. Nuestro equipo combina la experiencia clínica con la evidencia científica para ofrecer un tratamiento seguro y personalizado.

Consulta más sobre timpanoplastia en Granada Otorrino

Recuperar audición sustituyendo los huesecillos…

Cirugía de oído medio con prótesis: devolviendo la audición

La audición depende en gran parte de la correcta función de los huesecillos del oído medio (martillo, yunque y estribo). Cuando se dañan por enfermedades como la otosclerosis, la otitis media crónica o traumatismos, la transmisión del sonido se interrumpe y aparece una hipoacusia de transmisión. Y estos daños pueden ser reparados, sustituyendo los huesecillos dañados por prótesis de titanio de ¡menos de 5mm de longitud!

¿Cuándo está indicada la cirugía?

La cirugía con prótesis está indicada en pacientes con:

  • Otosclerosis (fijación del estribo).
  • Secuelas de otitis crónica que dañan la cadena osicular.
  • Lesiones traumáticas de huesecillos.
  • Malformaciones congénitas del oído medio.

Tipos de prótesis

Existen diferentes materiales y modelos, siendo las prótesis de titanio las más utilizadas por su ligereza y biocompatibilidad. Entre las más comunes:

  • Pistón estapedial para reemplazar el estribo en la otosclerosis.
  • Prótesis parciales o totales de la cadena osicular cuando se afectan martillo, yunque o estribo.

¿Cómo es la intervención?

La cirugía es mínimamente invasiva, se realiza bajo anestesia local o general y permite acceder al oído medio a través del conducto auditivo. El cirujano sustituye el huesecillo dañado por una prótesis adaptada al paciente, restableciendo así la transmisión del sonido.

Resultados y pronóstico

En la mayoría de los casos, los resultados son muy satisfactorios, con una mejoría significativa de la audición. Aunque como toda cirugía existen riesgos (infección, mareo transitorio, alteración del gusto), se trata de una técnica consolidada y con alta tasa de éxito.

Conclusión

La cirugía de oído medio con prótesis es una solución eficaz y segura para recuperar la audición en muchos pacientes. En Granadaotorrino contamos con especialistas en otología con amplia experiencia en este tipo de intervenciones.

Pida cita, evaluaremos su caso y plantearemos la intervención si la precisa.

Acúfenos: ¿qué son y cuándo debo acudir al otorrino?

Los acúfenos, conocidos popularmente como “pitidos en el oído”, son una percepción auditiva que aparece sin que exista una fuente sonora externa que los genere. Se calcula que afectan de forma persistente a alrededor del 10-15% de la población mundial, y hasta un 30% de las personas los ha experimentado en algún momento de su vida.

¿Qué los causa?

El origen de los acúfenos puede estar en múltiples factores:

  • Pérdida auditiva asociada a la edad.
  • Exposición a ruidos intensos.
  • Tapones de cera.
  • Problemas de oído medio o interno.
  • Enfermedades neurológicas, metabólicas o vasculares (menos frecuentes).

En la mayoría de los casos, los acúfenos no son signo de una enfermedad grave, pero sí un síntoma que merece valoración.

¿Cómo evolucionan?

El pronóstico habitual es hacia la habituación espontánea: el cerebro aprende a ignorar el sonido y la molestia disminuye con el tiempo.

  • En muchos pacientes, los acúfenos terminan pasando a un segundo plano y dejan de condicionar su vida diaria.
  • Solo en un grupo reducido se mantienen de forma intensa y generan ansiedad, insomnio o problemas de concentración.

🩺 ¿Cuándo acudir al otorrino?

Es recomendable consultar con un especialista en otorrinolaringología si:

  • El acúfeno aparece de forma repentina en un solo oído.
  • Se acompaña de pérdida de audición, mareo o inestabilidad.
  • Va asociado a dolor de oído, supuración o sensación de presión intensa.
  • Persiste más de varias semanas y afecta al descanso o la calidad de vida.

El otorrino valorará con pruebas como la audiometría o la exploración del oído interno, y podrá indicar tratamientos médicos, rehabilitación auditiva o terapias de habituación.

Conclusión

El acúfeno es un síntoma muy frecuente que, en la mayoría de los casos, tiende a mejorar con el tiempo gracias a la habituación. No obstante, cuando se presenta con otros síntomas o genera gran molestia, es importante acudir al otorrino para descartar causas tratables y encontrar soluciones adaptadas.

Presentación

Tu equipo de Otorrinolaringología en Granada… Dres. García-Valdecasas, Mata y Santaella. 

Los conocimientos que hoy tenemos de las enfermedades del oído, la nariz, la garganta y el cuello han experimentado una enorme progresión en los últimos años, gracias a la mejora de las técnicas de exploración microscópicas, endoscópicas, audiológicas y del equilibrio. Este auge supone una tremenda exigencia para los profesionales que deben profundizar en el conocimiento, adecuarse a las nuevas tecnologías, desarrollar sus habilidades en el manejo de las nuevas técnicas quirúrgicas.

Dres. García-Valdecasas, Mata y Santaella.

Nuestro equipo de Otorrinolaringología en Granada afronta con las máximas garantías estas exigencias pues suma los 3 perfiles profesionales para abordar con el mayor éxito todas las enfermedades de los oídos, la nariz y la garganta. Tres personalidades diferentes, que forman un verdadero equipo, con una vocación clara: dar la mejor ayuda para solucionar los problemas de salud. 

En la Clínica SENT

Y para abordar aun mejor ciertos problemas de salud,  mantenemos la mejor relacion con los mejores profesionales: médicos (radiólogos, patólogos, neurólogos, neurofisiólogos, neurocirujanos, cirujanos maxilofaciales y cirujanos plásticos), logopedas, psicólogos, audioprotesistas e ingenieros.  Estas alianzas buscan obtener los mejores resultados sobre el bienestar del paciente. Por eso, el equipo Otorrinolaringología en Granada trabaja en la Clínica SENT. La Clinica SENT nos ofrece las mejores instalaciones, un equipo multidisciplinar dinámico y eficaz y la mejor plataforma para compartir nuestros valores.

Lenire; nuevo dispositivo de estimulación bimodal para el tratamiento del acúfeno.

¿Buscas un dispositivo de estimulación bimodal para el tratamiento del acúfeno?

Lenire es el único dispositivo de estimulación bimodal, aprobado para el tratamiento de los acúfenos (tinnitus) por la FDA de USA.

Lenire es un dispositivo de estimulación bimodal, único en el mercado y su eficacia viene avalada por tres ensayos clínicos y la aprobación del organismo regulador de dispositivos médicos más exigente del mundo, la U.S Food and Drugs Administration (FDA). Lenire® ha demostrado en amplios estudios clínicos que alivia eficazmente los acúfenos. Este alivio se mantiene durante al menos 12 meses después del tratamiento. 

Un dispositivo eficaz y seguro, probado en más de 650 pacientes, que se utiliza en el propio domicilio del paciente durante una hora al día. Obviamente, bajo la supervisión y control de un equipo experto en acúfenos.

Estimulación bimodal

El dispositivo tiene como objetivo reducir los síntomas y mejorar la calidad de vida del paciente con acúfenos (tinnitus). Para ello, utiliza una estimulación bimodal que favorece la neuroplasticidad y reorganiza la señales neurológicas que responsables de la percepción del acúfeno.
la estimulación bimodal de este dispositivo consiste en: 1) estimulación auditiva; 2) estimulación del nervio trigémino.

La estimulación auditiva consiste una mezcla de ruidos blanco y tonos puros, que estimulan entre 250 y 8000Hz, aplicados con unos auriculares supraaurales.. El fundamento de esta estimulación auditiva es conocida por todos.

La estimulación del nervio trigémino se realiza mediante la colocación de una placa de electrodos (Tonguetip) en los 2/3 anteriores de la lengua. Su fundamento: la vía somatosensorial influye enormemente en la percepción de la acúfeno.

Bimodal y sincrónica

La estimulación bimodal consiste en estimular de una manera sincrónica y tonotopicamente ambas vías neurológicas.
cada electrodo de la lengua tiene asignada una frecuencia del rango auditivo. Al estimular auditivamente con un tono, se estimula el electrodo correspondiente de manera inmediata.

Obstante, dada la versatilidad del dispositivo, se puede plantear otro tipo de estimulaciones: acústica, sin ruido blanco, señales con sincronización, retardada e incluso estimulaciones en un rango frecuencial más estrecho.

¿Este equipo es para mi?

El dispositivo no es la solución universal para todos los pacientes con acúfenos, pero muchos pacientes podrán beneficiarse de él. Una vez realizado el correcto diagnóstico de la causa su otorrino, especialista en acúfenos, podrá plantearle este tratamiento.

La indicación principal es para pacientes con acúfenos de origen primario (Hipoacusias neurosensoriales y sinaptopatias cocleares), con acúfenos discapacitantes y umbrales auditivos Mejores que 40 dBHL, aunque se permite mayor pérdida en frecuencias agudas. Le mire, no está indicado para menores de 18 años, ni para pacientes con acúfenos de más de 5 años de duración.

No obstante, cada paciente con acúfenos es único y las indicaciones deben ser ajustadas por los médicos, otorrinolaringólogos, especialistas en acúfenos

Dispositivo médico para un solo paciente.

Por motivos de higiene y para evitar infecciones, el dispositivo está diseñado para un solo paciente. No se aplican sesiones en la clínica sino que el paciente adquiere el equipo en propiedad y lo utilizará durante al menos 12 semanas. De todas formas, el tratamiento podrá ser utilizado durante mucho más tiempo y el paciente seguirá beneficiándose de su utilización.

Desde el día 26 de enero de 2024, nuestro equipo en la Clínica SENT, se convierte en centro autorizado para su prescripción y ajuste.

Llámenos, nuestro equipo solucionará sus dudas.

Para saber más: www.lenire.com/es o https://www.trusbinacufenos.com/el-tratamiento/