Hipoacusia (pérdida de audición)

Experiencia, responsabilidad y compromiso

La hipoacusia o pérdida auditiva es uno de los problemas de salud más frecuente y que afecta a todos los grupos de edad.  Aunque las estadísticas varían entre los países, se estima que la padecen 17 de cada 1.000 niños y jóvenes menores de 18 años, aumentando hasta 310 de cada 1.000 personas mayores de 65 años.

La pérdida auditiva supone un enorme obstáculo para la comunicación. Siendo tremendamente grave en niños, ya que puede limitar el aprendizaje del lenguaje, en adultos supone un gran impacto en las relaciones sociales, llegando incluso a la depresión y el aislamiento.

Causas

Las causas son diferentes dependiendo de la estructura del oído dañada. Cuando se daña el oído externo (pabellón auricular y conducto auditivo externo) o el oído medio (tímpano y cadena de huesecillos) se produce una hipoacusia de transmisión, también denominada conductiva. Por el contrario cuando se daña el oído interno (cóclea o caracol) o el nervio coclear (situado en el conducto auditivo interno) se produce una hipoacusia neurosensorial, también denominada perceptiva.

Las causas más frecuentes de hipoacusia de transmisión son los tapones de cera, otitis externas, otitis medias, perforaciones timpánicas, la otosclerosis etc. Por otro lado, las causas más frecuentes de hipoacusia neurosensorial en el adulto son la exposición al ruido, la presbiacusia (pérdida de audición con la edad), la toma de fármacos ototóxicos, ciertas enfermedades sintémicas y las enfermedades del nervio coclear (neuropatías y neurinomas).

Síntomas

La gravedad depende del grado de hipoacusia, de la afectación uni o bilateral y de la localización de la lesión. En general todos los pacientes presentaran dificultad para entender el habla, localizar el sonido y escuchar en ambientes ruidosos. Ahora bien, las hipoacusias neurosensoriales presentan además un defecto sobreañadido en la comprensión del lenguaje y una mayor sensibilidad a los sonidos de alta intensidad. Es típico que nuestros mayores no escuchen con la voz baja, no entiendan aunque aumentemos el volumen de la voz y se quejen cuando les gritamos (“no me chilles que no me entero”) y en cambio prefieran que les hablemos despacio.

Diagnóstico

Hoy día las exploraciones otomicroscópicas, timpanométricas, audiométricas y los potenciales evocados pueden permitirnos el diagnóstico diferencial de las distintas enfermedades que provocan la hipoacusia.

Tratamiento

El tratamiento debe ir encaminado a eliminar la causa que la provoca y para ello existen numerosos tratamientos farmacológicos y quirúrgicos. Cuando esto no es posible o el paciente no desea recibirlos, se plantea un tratamiento protésico mediante audífonos y dispositivos implantables con el fin de mejorar la audición y mantener el lenguaje verbal como sistema de comunicación.

Si usted esta sufriendo problemas auditivos, no entiende las conversaciones o la television, no deje pasar más tiempo. Visite a un otorrinolaringólogo.

¡Le esperamos en nuestro centro!