Migraña vestibular infantil / vértigo recurrente infantil

Qué es

En la infancia y adolescencia, hay niños que presentan crisis repetidas de vértigo o mareo intenso que no siempre encajan en los patrones “clásicos” del adulto. Por eso, la Bárány Society y la International Headache Society (IHS) han propuesto un marco diagnóstico para menores de 18 años que agrupa tres entidades relacionadas: la migraña vestibular de la infancia (VMC), la migraña vestibular probable y el vértigo recurrente de la infancia (RVC), este último cuando las crisis son claras pero sin rasgos migrañosos suficientes .

Manifestaciones

El cuadro se caracteriza por episodios de vértigo o mareo de intensidad moderada a severa, que pueden aparecer de forma brusca y condicionar parada de actividad, necesidad de tumbarse o vómitos. La duración es variable: en la VMClas crisis suelen durar entre 5 minutos y 72 horas, mientras que en el RVC pueden ser incluso más breves, desde 1 minuto hasta 72 horas .

En la migraña vestibular de la infancia, una parte significativa de las crisis se acompaña de rasgos típicos de migraña, como cefalea con características migrañosas, fotofobia, fonofobia o aura. En algunos niños el dolor de cabeza no es el síntoma principal y lo que domina es el componente vestibular .

Causas

La explicación más aceptada es que se trata de un trastorno relacionado con la biología de la migraña, en la que los circuitos que modulan la sensibilidad al movimiento y el procesamiento vestibular son más “reactivos”. En el RVC, el componente migrañoso puede estar ausente, ser muy sutil o aparecer más adelante con el tiempo, lo que explica por qué algunos niños evolucionan hacia fenotipos migrañosos más claros .

Diagnóstico

El diagnóstico es principalmente clínico y se basa en una historia bien dirigida, descartando otras causas vestibulares o neurológicas. De forma resumida, para VMC se requiere: al menos 5 episodios de síntomas vestibulares moderados o severos (de 5 minutos a 72 horas), antecedentes de migraña (actuales o previos) y que en al menos el 50% de las crisis aparezca algún rasgo migrañoso (por ejemplo, fotofobia/fonofobia, aura o cefalea migrañosa) .

Según el caso, el especialista puede completar el estudio con exploración ORL y neurológica, audiometría si hay síntomas auditivos, y pruebas vestibulares cuando la presentación es atípica o hay sospecha de déficit vestibular asociado.

Tratamiento

El manejo suele combinar medidas generales y tratamiento específico según la intensidad y frecuencia. Es fundamental cuidar los hábitos: sueño regular, buena hidratación, evitar ayunos prolongados, rutinas estables y control del estrés. En las crisis, se emplean antieméticos y analgésicos según pauta pediátrica individual. Cuando las crisis son frecuentes o muy incapacitantes, puede plantearse un plan de prevención antimigrañosa ajustado al perfil del niño. Si tras las crisis persiste inestabilidad, la rehabilitación vestibular adaptada a la edad puede ayudar a recuperar confianza y tolerancia al movimiento.

Cuándo acudir

Conviene consultar cuando las crisis son repetidas, intensas o interfieren con colegio, deporte o vida familiar. Debe acudirse a urgencias si aparece cualquier signo de alarma: debilidad o alteración del habla, visión doble, pérdida de conciencia, cefalea súbita explosiva (“en trueno”) o un empeoramiento claramente fuera del patrón habitual.

FAQ

¿Puede haber migraña vestibular sin dolor de cabeza? Sí. En niños es relativamente frecuente que predominen el vértigo y la intolerancia al movimiento, y que los rasgos migrañosos se manifiesten como fotofobia/fonofobia, aura o antecedentes personales/familiares más que como cefalea intensa .

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