Mareo cervical

Qué es

El mareo cervical (o cervicogénico) es un término clínico que se utiliza cuando una persona presenta sensación de inestabilidad o “cabeza rara” en relación clara con dolor, rigidez o disfunción del cuello. Es importante entender que, a día de hoy, no existe un criterio diagnóstico ICVD formal de la Bárány Society para esta entidad en los documentos que estamos utilizando, por lo que su diagnóstico es controvertido y, en la práctica, se considera un diagnóstico de exclusión. Es decir: antes de atribuir el mareo al cuello hay que descartar causas vestibulares frecuentes (como VPPB, neuritis o migraña vestibular) y, sobre todo, causas centrales o vasculares cuando la clínica lo sugiera.

Manifestaciones

Lo habitual no es un vértigo rotatorio “puro”, sino una inestabilidad que el paciente describe como inseguridad al moverse, aturdimiento o dificultad para mantener el equilibrio. Suele empeorar con determinadas posturas o movimientos cervicales (por ejemplo, mantener la cabeza girada, trabajar muchas horas con pantallas, conducir o movimientos repetidos). Con frecuencia se acompaña de dolor cervical, rigidez, sensación de sobrecarga muscular y, en algunos casos, cefalea cervicogénica. En el contexto adecuado, puede existir antecedente de latigazo cervical u otros episodios de sobrecarga cervical.

Causas

La explicación más propuesta es una alteración en la forma en que el cerebro integra la información del cuello y del sistema del equilibrio. El cuello aporta mucha propiocepción (información de posición y movimiento), y cuando hay dolor o disfunción musculoligamentosa esa señal puede volverse “ruidosa” y generar sensación de inestabilidad. A esto pueden sumarse factores como ansiedad, hipervigilancia corporal, bruxismo o disfunción temporomandibular. Un punto clave: que haya dolor cervical no excluye una patología vestibular coexistente; por eso no conviene asumir de entrada que “todo es del cuello”.

Diagnóstico

El enfoque correcto es ordenado. Primero se debe descartar lo más frecuente y lo potencialmente grave: VPPB, neuritis vestibular, migraña vestibular, hipofunción vestibular (incluida bilateral) y causas centrales/vasculares según el contexto clínico. La valoración incluye una exploración otoneurológica completa con pruebas posicionales, oculomotricidad y, si procede, pruebas instrumentales como vHIT, videonistagmografía y/o calóricas. Solo cuando esas causas quedan razonablemente descartadas y existe una relación consistente entre síntomas y el estado del cuello (dolor, rigidez, provocación por posturas) tiene sentido plantear el “mareo cervical” como hipótesis clínica.

Tratamiento (enfoque seguro)

La base del tratamiento es conservadora. Suele funcionar mejor un plan de ejercicio terapéutico cervical (movilidad, control motor, fortalecimiento y tolerancia progresiva a movimientos), junto con educación postural y ergonomía y manejo individualizado del dolor. Si además hay inestabilidad residual o miedo al movimiento, puede ser útil combinarlo con rehabilitación vestibular.
En cuanto a las manipulaciones cervicales de alta velocidad, conviene ser prudentes: si se consideran, deben realizarse solo por profesionales muy entrenados, con adecuada selección del paciente y descartando contraindicaciones, ya que existe un riesgo (bajo, pero potencialmente grave) de complicaciones vasculares descritas en la literatura.

Cuándo acudir

Conviene consultar si el mareo es nuevo, especialmente intenso, progresivo o limita la vida diaria. Debe acudirse a urgencias si aparece cualquier signo de alarma: debilidad, alteración del habla, visión doble, pérdida de sensibilidad, incoordinación marcada o una cefalea súbita intensa, porque en esos casos hay que descartar una causa vascular o neurológica.

FAQ

¿Cómo sé si mi mareo “viene del cuello”? No existe una prueba única definitiva. Se considera cuando, tras una evaluación completa, se han descartado otras causas y se demuestra una relación coherente y repetible entre el mareo y el dolor/posturas/movimientos cervicales.

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